La recurrencia de conflictos con sectores estratégicos como el de los controladores aéreos, especialmente en fechas de alta demanda, expone una debilidad en la capacidad de negociación y planificación a largo plazo. Más allá de la legitimidad del reclamo, la amenaza de paralización de un servicio esencial funciona como una herramienta de presión efectiva que termina perjudicando directamente al ciudadano. Esto invita a reflexionar sobre si los mecanismos de resolución de conflictos vigentes son suficientes para prevenir estas situaciones críticas o si se necesita un marco regulatorio distinto para servicios de esta naturaleza.