La ausencia de Lula da Silva en un evento de esta magnitud es el dato más relevante y abre múltiples interpretaciones. Por un lado, puede ser una señal de desacuerdo con la nueva orientación política de Argentina bajo la presidencia de Milei, marcando una distancia estratégica. Por otro, podría reflejar presiones internas en Brasil, donde sectores industriales temen la competencia europea. Si bien el acuerdo representa una oportunidad histórica para la economía argentina, la cohesión del Mercosur es fundamental para su éxito. Que el líder de la principal economía del bloque no participe de la ceremonia final invita a preguntarse si todos los socios están realmente en la misma página y con el mismo entusiasmo para enfrentar los desafíos que vienen.