La firma de este acuerdo es un hito tras un cuarto de siglo de negociaciones, lo que evidencia la complejidad de alinear los intereses de tantos países. Por un lado, representa una oportunidad para que Argentina acceda a uno de los mercados más grandes del mundo en mejores condiciones. Por otro, la advertencia del presidente sobre posibles 'cuotas' resalta un punto crítico: los detalles del acuerdo determinarán si los beneficios son reales y equilibrados. Es importante seguir de cerca el proceso de ratificación y los términos finales, ya que de ellos dependerá el impacto real en la economía nacional, tanto en los sectores exportadores como en la industria local que competirá con productos importados.