La firma del acuerdo Mercosur-UE es un evento de gran relevancia geopolítica y económica, postergado por décadas. La celebración del gobierno se centra en el potencial de apertura y la alineación con mercados libres, una narrativa que resuena con su plataforma ideológica. Sin embargo, es fundamental analizar los detalles del tratado, que aún no se conocen en su totalidad. Históricamente, la principal resistencia a este acuerdo provino de sectores agrícolas europeos (temerosos de la competencia del Mercosur) y sectores industriales del Mercosur (preocupados por la competitividad de los productos europeos). La existencia de 'cuotas' y 'salvaguardas' sugiere que el libre comercio no será absoluto y que la 'letra chica' del acuerdo será crucial para determinar los verdaderos ganadores y perdedores. Invita a la reflexión si los beneficios de la apertura comercial compensarán los posibles costos para las industrias locales menos competitivas y cuál será la capacidad del Estado para acompañar a los sectores afectados en esta transición.