La brecha entre las proyecciones oficiales y las del mercado no es solo una diferencia numérica; refleja dos perspectivas distintas. La del Gobierno puede interpretarse como una hoja de ruta o una expresión de deseo para anclar expectativas. La del mercado, como una evaluación de riesgos basada en la experiencia y la incertidumbre. El dato sobre la 'deuda flotante' es crucial: invita a analizar los resultados fiscales con mayor profundidad, diferenciando entre un ahorro genuino y una simple postergación de pagos. Para el ciudadano, es útil considerar ambas visiones no como una predicción certera, sino como los límites de un escenario posible.