La firma del acuerdo Mercosur-UE sería un paso significativo tras décadas de estancamiento. Sin embargo, la firma es solo el comienzo. La verdadera prueba será la ratificación y posterior implementación, procesos que dependen de la voluntad política de todos los miembros. Las diferencias ideológicas entre los actuales líderes del Mercosur plantean un interrogante sobre la cohesión del bloque para capitalizar los beneficios y afrontar los desafíos del pacto. Es clave observar si los intereses estratégicos prevalecerán sobre las diferencias coyunturales para no desaprovechar esta oportunidad.