La participación en Davos es una vidriera clave para cualquier gobierno, especialmente uno que busca un giro económico y atraer inversiones. El posible encuentro con Trump, más allá del resultado, tiene un fuerte peso simbólico y alinea al gobierno con una corriente política internacional específica. Es importante observar qué acuerdos concretos o manifestaciones de interés inversor surgen de esta gira, más allá de las fotos y los discursos. Un dato llamativo es la fecha mencionada (enero de 2026), que se proyecta a más de un año y medio en el futuro, algo inusual para la confirmación de este tipo de agendas.