La presencia de Milei en Davos es un movimiento estratégico para un gobierno que necesita con urgencia validación y capital internacional. Más allá de los anuncios, el éxito del viaje se medirá en los acuerdos concretos y el nivel de confianza que logre generar en los mercados. Es importante observar si las reuniones se traducen en flujos de inversión reales en el mediano plazo o si solo quedan en gestos simbólicos. La ausencia de una reunión con figuras políticas de alto perfil, aunque fuera una especulación, puede indicar un enfoque pragmático y puramente económico para esta primera gira.