La ratificación del acuerdo UE-Mercosur es un objetivo que ha atravesado distintos gobiernos, pero la interpretación de los hechos cambia según la administración. El gobierno actual presenta la ausencia de Lula da Silva como un símbolo positivo de un giro ideológico regional. Sin embargo, es clave considerar que las negociaciones con la UE enfrentan obstáculos significativos por parte de países europeos (como Francia) preocupados por su propio sector agrícola. El éxito del acuerdo no depende solo de la voluntad del Mercosur, sino de complejas negociaciones externas donde los intereses de todos los miembros del bloque, incluido Brasil como socio principal, son fundamentales. Presentar una ausencia como una victoria puede ser una señal política para el público interno, pero la cooperación regional suele ser necesaria para fortalecer la posición negociadora del bloque en su conjunto.