La situación actual muestra un círculo vicioso difícil de romper. Por un lado, la emisión monetaria ofrece un alivio temporal al gobierno para pagar sus cuentas. Sin embargo, esta misma emisión es una de las causas que alimentan la inflación, licuando salarios y jubilaciones. Es una solución de corto plazo con costos altos a mediano y largo plazo. Por otro lado, la presión del FMI para devaluar busca fortalecer las reservas del país, pero una devaluación suele trasladarse rápidamente a los precios, generando más inflación. El desafío es cómo cortar este nudo sin generar una crisis mayor. Como ciudadano, es clave entender que no hay soluciones mágicas: tanto la emisión como la devaluación tienen consecuencias directas en tu bolsillo. Prestar atención a estos indicadores, más allá de los discursos políticos, te da herramientas para proteger tu economía personal y evaluar mejor las decisiones de quienes gobiernan.