Esta solicitud de desacato es una maniobra de presión en un caso donde Argentina ya enfrenta una sentencia multimillonaria. Más allá de si la acusación es válida o una táctica de negociación, la decisión de la jueza Preska es clave. Un fallo a favor de los demandantes incrementaría la presión financiera y legal sobre el país, complicando su posición. Un fallo a favor de Argentina le daría un respiro y fortalecería su argumento de que enfrenta un 'hostigamiento' por parte de los litigantes. Es importante observar cómo el Estado gestiona su defensa y el potencial impacto de esta disputa en la percepción de riesgo del país, independientemente del resultado final en la corte.