La participación de un presidente argentino en Davos es una señal de apertura al mundo y una búsqueda de legitimación internacional para su plan económico. Más allá de los discursos, el éxito del viaje se medirá en los acuerdos concretos o las intenciones de inversión que pueda atraer. La posible reunión con Trump, una figura polarizante y ajena al 'establishment' de Davos, es una jugada que refuerza el perfil disruptivo de Milei en el escenario global. Será importante observar si la estrategia se enfoca en atraer a los inversores tradicionales presentes en el foro o en consolidar alianzas con líderes de la nueva derecha internacional.