La decisión de priorizar la reforma laboral evidencia una clara jerarquía en la agenda del gobierno: la economía es el foco principal. Esta focalización puede ser una estrategia efectiva para lograr la aprobación de una ley compleja, evitando que el debate se disperse. Sin embargo, también posterga la discusión sobre seguridad y justicia, temas de alta sensibilidad social. Es válido preguntarse si esta priorización responde únicamente a una urgencia económica o si también es un cálculo político para medir fuerzas en el Congreso con una ley de alto impacto antes de abordar otros frentes.