La estrategia del Gobierno revela un cálculo político pragmático: priorizar una reforma con aparentes chances de aprobación para mostrar gobernabilidad y enviar señales a los mercados. El éxito dependerá de negociaciones complejas donde los intereses provinciales podrían modificar el proyecto original. Es clave observar si las 'compensaciones' ofrecidas a las provincias responden a un plan de desarrollo federal o si son concesiones de corto plazo para asegurar votos, y cómo los cambios finales afectarán el mercado laboral en su conjunto.