Estas proyecciones son una herramienta, no una profecía. Por un lado, un pronóstico positivo de organismos como el FMI y el BM puede generar confianza y atraer inversiones. Los gobiernos suelen usar estas cifras como una validación de su rumbo económico. Por otro lado, es crucial recordar que estas estimaciones a menudo fallan y están condicionadas a que se cumplan muchos supuestos. El foco en el 'crecimiento del 4%' puede usarse para minimizar los otros números del mismo informe: una inflación todavía altísima y una deuda que sigue condicionando el futuro. Como ciudadano, la clave está en mirar la película completa: valorar el potencial de crecimiento, pero sin perder de vista los enormes desafíos que, si no se resuelven, pueden hacer que cualquier pronóstico optimista se quede solo en el papel. Preguntate siempre: ¿quién se beneficia de que nos enfoquemos solo en la parte positiva de la noticia?