La utilización de la conciliación obligatoria es frecuente en conflictos que afectan servicios esenciales, especialmente en momentos de alta demanda social como las vacaciones. A menudo funciona como una solución temporal para mitigar el impacto inmediato, pero puede no resolver las causas de fondo del reclamo. El punto a observar es si las negociaciones logran un acuerdo sustentable o si el conflicto simplemente se pospone, con el riesgo de reaparecer con más fuerza en el futuro. La situación pone en evidencia la tensión entre los reclamos laborales y el derecho de los ciudadanos a disponer de servicios públicos sin interrupciones.