El diagnóstico de Davos no es una profecía, sino una advertencia basada en tendencias económicas y sociales. Es interesante notar que estos riesgos (fallas en servicios públicos, falta de empleo y crisis económica) son problemas estructurales que Argentina arrastra desde hace décadas, bajo distintos gobiernos y modelos económicos. El informe llega justo cuando un nuevo gobierno, con una propuesta de cambio radical, se presenta en ese mismo foro. La clave para el ciudadano es observar si las políticas que se implementen apuntan a resolver estas debilidades de fondo o si, por el contrario, podrían agravarlas. Más allá de los discursos, los datos sobre acceso a la salud, calidad educativa, creación de empleo formal y crecimiento de la inversión serán el verdadero termómetro para evaluar si vamos en la dirección correcta.