La inclusión del acuerdo Mercosur-UE en la agenda de extraordinarias puede interpretarse de varias maneras. Por un lado, señala una intención del Gobierno de avanzar en una agenda de apertura comercial. Por otro, al sumarse a un temario ya denso y conflictivo, corre el riesgo de diluirse o ser utilizado como una ficha de negociación para otras leyes. Es crucial observar si el debate se dará con la profundidad que un acuerdo de esta magnitud requiere o si la urgencia de las extraordinarias limitará un análisis exhaustivo de sus implicancias a largo plazo para la industria y el empleo local.