El crecimiento proyectado en la exportación de litio representa una oportunidad económica significativa. Sin embargo, es clave observar cómo se gestionará este auge. El debate público debería centrarse no solo en el volumen de exportación, sino también en el desarrollo de una industria local que agregue valor al mineral, como la fabricación de baterías, y en el impacto ambiental y social de la minería en las provincias productoras. El desafío consiste en transformar este 'boom' de un recurso primario en un desarrollo sostenible y de largo plazo.