La participación en esfuerzos de reconstrucción internacionales es una herramienta diplomática para ganar influencia y posicionarse como un actor global constructivo. Sin embargo, este tipo de compromisos también implica destinar recursos. Será clave observar qué forma concreta toma esta ayuda —si será financiera, técnica o humanitaria— y cómo se equilibra este compromiso externo con las prioridades y capacidades internas del país. Además, esta decisión puede tener implicaciones en las relaciones de Argentina con otros actores en el Medio Oriente.