La presencia del presidente y su equipo económico en Davos es una acción central en la estrategia del gobierno para reinsertar a Argentina en los mercados globales. La ubicación de su discurso, inmediatamente después del presidente de EE.UU., le asegura una alta visibilidad internacional. Sin embargo, el éxito de la misión no se medirá por los discursos, sino por la capacidad de convertir el interés en inversiones concretas. El informe del propio foro que señala la 'cautela' de los inversores funciona como un ancla a la realidad: el mundo observa las reformas, pero exige resultados y previsibilidad antes de comprometerse. El viaje es un paso importante, pero generar la confianza necesaria para atraer capital sostenible será un proceso más largo.