Esta decisión representa un posicionamiento claro y contundente en la política exterior argentina. Si bien se presenta como una herramienta fundamental para la seguridad nacional y la búsqueda de justicia por los atentados, también inserta a Argentina de manera explícita en un complejo conflicto geopolítico. Es crucial analizar las posibles consecuencias de esta alineación, tanto en términos de relaciones diplomáticas como en materia de seguridad. La lucha contra el terrorismo es un objetivo incuestionable, pero la estrategia elegida tiene múltiples dimensiones que invitan a reflexionar sobre el equilibrio entre la firmeza ideológica y la pragmática evaluación de riesgos a largo plazo.