La actualización mensual de los haberes por inflación es un mecanismo que busca proteger el poder adquisitivo de los jubilados. No obstante, la decisión de mantener congelado el bono de refuerzo genera un efecto contrario para los sectores más vulnerables. Esta suma fija, que representa una porción significativa de sus ingresos, pierde valor real mes a mes. Esto plantea una dualidad en la política social: mientras se protege el haber base, se permite una licuación indirecta del ingreso total de quienes más dependen de la asistencia del Estado, invitando a reflexionar sobre la efectividad y la integridad de la ayuda proporcionada.